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Las ITS, también llamadas Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) o enfermedades venéreas, son infecciones producidas por bacterias, virus, hongos o parásitos que se suelen ser transmitidas al tener relaciones sexuales sin protección.

Ejemplos

Existen más de 20 tipos de ITS; algunas son:

  • Sífilis
  • Gonorrea
  • Clamidia
  • Herpes
  • Chancro
  • VIH
  • Hepatitis B
  • VPH

El VIH y la Hepatitis B no tienen cura, pero se puede reducir su efecto si son detectadas y tratadas oportunamente.

Formas de infección

A pesar de que se llaman de transmisión sexual, existen otras formas de adquirir ITS, a saber:

  • Sexo vaginal, oral o anal sin uso de condón.
  • Contacto de los genitales con piel infectada
  • Contacto con sangre, semen o fluidos vaginales infectados
  • Compartir agujas o jeringas
  • Recibir transfusiones de sangre contaminada
  • Se ha hecho piercings o tatuajes con elementos contaminados
  • Procedimientos odontológicos o médicos, cortes de cabello, manicure o pedicure con instrumentos no esterilizados.

Síntomas

  • Ardor al orinar
  • Supuración en los genitales masculinos
  • Flujo vaginal con olor y color distinto al usual
  • Dolor abdominal bajo o en los testículos
  • Úlceras genitales
  • Aparición de granos, verrugas, ampollas, inflamaciones o cambios no comunes en los genitales.

De presentar alguno de estos síntomas, es necesario consultar con un profesional de la salud.

Prevención

La forma más común de evitar una infección de transmisión sexual es mediante la utilización correcta del condón.

Aunque muchas personas dejan la utilización del condón sólo para la eyaculación, se recomienda utilizar preservativos para todo tipo contacto genital de tipo penetrativo (sexo vaginal y anal) e igualmente para la práctica del sexo oral.

Uso adecuado del condón masculino:

Rasga el empaque por un lado con la yema de los dedos (por donde tiene las ranuras). No uses los dientes, las uñas, tijeras o navajas, pues el condón se puede romper.

 

  • Revisa que esté lubricado y no lo desenrolles antes de ponértelo.
  • Pon el condón en la cabeza del pene, estira la punta para que quede un espacio reservado para el semen.
  • Presiona la punta del condón para sacar el aire y desenróllalo hasta llegar a la base del pene.
  • Después de eyacular, sujeta el condón por su base y retíralo mientras el pene está erecto para evitar contacto con los fluidos
  • Deposítalo en la basura. Usa uno nuevo en cada relación sexual

 

Uso adecuado del condón femenino:

  1. Retira el condón del empaque.
  2. Encuentra una posición cómoda. Para insertar el condón femenino, tendrás que encontrar una posición que te funcione. Es como ponerse un tampón: tienes que sentirte cómoda y tener acceso a tu vagina antes de poder insertar el condón. Puedes tratar de poniéndote en cuclillas, recostándote, o poniendo un pie sobre una silla.
  3. Sujeta los lados del anillo cerrado al tiempo. Aunque el preservativo será un poco resbaladizo a causa del lubricante, asegúrate de que tienes un agarre razonablemente firme antes de insertarlo.
  4. Inserta el anillo cerrado y el condón en tu vagina. Insértalo como un tampón. Empuja hacia arriba con el dedo.
  5. Empuja el anillo interno en la vagina, apuntando hacia la parte baja de la espalda hasta que llegue al cuello uterino. Una vez en el cuello uterino, naturalmente, se va a expandir y no podrás sentirlo más. De nuevo, esto es muy parecido a la inserción de un tampón – si todavía puedes sentirlo dentro de ti, entonces no lo colocaste correctamente.
  6. Saca tu dedo. Asegúrate de que el anillo abierto está colgando a una distancia de por lo menos una pulgada fuera de la vagina. Si cuelga mucho más, puede que tengas que comprobar si el anillo interior está insertado correctamente.
  7. Es normal que el condón femenino se mueva de un lado a otro una vez que estás teniendo sexo. Mientras el anillo interior se mantenga introducido y el pene del hombre esté dentro del condón, no hay problema. Si el pene se ha salido o el condón se ha aflojado, puedes volver a insertarlo cómodamente siempre que el hombre no haya eyaculado todavía.

 

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Fuente: https://profamilia.org.co/inicio/joven-2/servicios-joven/its-infecciones-de-transmision-sexual/

Los trastornos de la excitación sexual consisten en la falta de respuesta a la estimulación sexual, mental o emocional (subjetiva), o física (inrgurgitación, cosquilleo o palpitación en la zona genital o humedad vaginal), o ambas.

La depresión, la baja autoestima, la ansiedad, el estrés y los problemas en la relación pueden interferir con la excitación sexual.

Mejorar la relación y el ambiente para la actividad sexual, e identificar lo que estimula sexualmente, son medidas beneficiosas.

En general, cuando se estimula a la mujer, esta se siente excitada sexualmente, mentalmente y emocionalmente. Se pueden experimentar también ciertos cambios físicos. Por ejemplo, la vagina presenta secreciones que proporcionan lubricación (que causan humedad), los tejidos alrededor de la abertura vaginal (labios) y el clítoris (equivalente al pene en los hombres) se inflaman, los pechos se hinchan ligeramente, y en todas estas áreas puede sentirse un cosquilleo.

En los trastornos de la excitación sexual, las formas usuales de estimulación sexual (tales como besar, bailar, ver un vídeo erótico o tocar los genitales) no producen la excitación mental o emocional (subjetiva), física o de ambos tipos.

A veces se producen respuestas físicas, pero la mujer no las nota.

En el trastorno de excitación genital (un tipo de trastorno de la excitación sexual), la estimulación que no implique los genitales (como contemplar un vídeo erótico) hace que la mujer sienta que se excita, pero cuando se estimulan los genitales (incluso durante el coito) no es consciente de ninguna respuesta física o placer físico. Como resultado, la estimulación genital y las relaciones sexuales son insatisfactorias y posiblemente difíciles y dolorosas.

Causas

Los trastornos de la excitación sexual suelen tener las mismas causas que el trastorno de deseo sexual bajo. Por ejemplo, la depresión, la baja autoestima, la ansiedad, el estrés, otros factores psicológicos, los fármacos (como los inhibidores selectivos de la recatapción de serotonina, un tipo de antidepresivos) y los problemas de relación suelen interferir con la excitación sexual. Una estimulación sexual inadecuada o un ambiente inadecuado para la actividad sexual también pueden contribuir a la aparición de estos trastornos.

 

  • El trastorno de la excitación genital tiene muchas causas, como:

 

  • Nivel bajo de estrógenos, como el que se produce después de un parto

 

  • Adelgazamiento y sequedad de los tejidos de la vagina (vaginitis atrófica) después de la menopausia.

 

  • Infección de la vagina (vaginitis) o la vejiga (cistitis).

 

  • Trastornos que causan cambios en la piel alrededor de la abertura de la vagina (vulva), como liquen escleroso.

 

  • Posiblemente una disminución de la testosterona relacionada con la edad.

 

El trastorno de la excitación genital también puede aparecer cuando ciertos trastornos crónicos, como la diabetes o la esclerosis múltiple, lesionan los nervios. La lesión de los nervios supone una disminución de la sensibilidad en la zona genital.

 

Diagnóstico

El diagnóstico se establece según los antecedentes y la descripción que hace la mujer de la alteración. Si la estimulación genital no causa excitación, también se realiza una exploración ginecológica.

 

Tratamiento

  • Algunas medidas generales  pueden ser particularmente útiles, como:

 

  • Mejorar la confianza y la intimidad en la relación de pareja.

 

  • Acondicionar el ambiente para la actividad sexual tan propiciamente como sea posible.

 

  • Ayudar a la mujer a aprender a concentrarse durante la actividad sexual.

 

  • Identificar y comunicar qué estimula, como en el trastorno del deseo sexual bajo

 

Las parejas pueden experimentar con diferentes estímulos, como un vibrador, fantasías o vídeos eróticos. Las parejas también pueden intentar actividades diferentes al coito vaginal. Por ejemplo, pueden hacerse ejercicios de focalización sensorial. En estos ejercicios, los miembros de la pareja se turnan para tocarse mutuamente de maneras agradables. Al principio, ciertas áreas, incluso los genitales, están prohibidas, y el enfoque es una estimulación sensual más que sexual. El receptor guía a su pareja en el tipo de estimulación deseada. Ambos se centran en las sensaciones del momento. Avanzan tocando otras partes del cuerpo sensualmente, y luego sexualmente hasta llegar a la estimulación genital. Estos ejercicios pueden mejorar la relación y disminuir la ansiedad antes de la actividad sexual.

Si es posible se interrumpen los medicamentos que probablemente intervengan en la causa. Cuando la causa son los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, puede ser beneficioso añadir bupropión (un tipo diferente de antidepresivo). También puede prescribirse otro antidepresivo.

Si la causa es una vaginitis atrófica o un nivel bajo de estrógenos (por ejemplo, después de la menopausia), suele recomendarse el uso de estrógenosinsertados en la vagina en forma de crema (con un aplicador de plástico), de comprimidos o en un anillo (similar a un diafragma). Sin embargo, si es necesario para aliviar los síntomas de la menopausia (como los sofocos), pueden administrarse estrógenos en forma de parche cutáneo o de gel, o pueden tomarse estrógenos por vía oral. Si las mujeres que tienen útero (las que no se han sometido a una histerectomía) toman estrógenos por vía oral o mediante parche o gel, también reciben un progestágeno (una forma sintética de la hormona progesterona) porque tomar estrógenos solos aumenta el riesgo de cáncer de endometrio.

Otro fármaco útil es la deshidroepiandrosterona (DHEA) administrada en forma de comprimido vaginal cada noche, que aumenta la lubricación, disminuye la vaginitis atrófica y mejora la sensibilidad genital y el orgasmo. Sin embargo, este fármaco todavía está en estudio.

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Por Rosemary Basson, MD, Clinical Professor, Department of Psychiatry, University of British Columbia and Vancouver Hospital; Director, UBC Sexual Medicine Program

Fuente: https://www.msdmanuals.com/es-co/hogar/salud-femenina/disfunci%C3%B3n-sexual-en-la-mujer/trastornos-de-la-excitaci%C3%B3n-sexual

 

Una oportunidad de descubrir los tesoros de cada uno y de la relación

La vida nos aporta descubrimientos y sorpresas; unas veces alegres y otras tristes. El encuentro terapéutico – individual, grupal o de pareja-, al ser una experiencia vital de alta intensidad emocional, conlleva aspectos de sorpresa y descubrimiento consustanciales a lo vivencial.

Si conectamos,Pareja-Sexología-Psicoterapia preferentemente, con el temor a descubrir lo que no nos gusta o bien no nos sentimos con suficiente confianza, podemos ser reticentes a acudir a terapia. Si logramos atravesar ese miedo y esa desconfianza, hasta cierto punto razonable, y nos conectamos con la posibilidad de que otra persona nos pueda ayudar, lo que nos encontraremos, en el trabajo terapéutico, será valioso y nos permitirá adentrarnos en el descubrimiento apasionado y apasionante de nosotros mismos y de nuestra forma de relacionarnos.

La Terapia de Pareja, más concretamente, nos aportará la posibilidad de:

  • darnos cuenta de nuestra necesidad de ser queridos, y de cómo, a veces, nos cuesta asumirlo y reconocerlo;
  • ser más conscientes de lo que nos hizo daño y de cómo eso nos puede hacer, hoy, estar a la defensiva;
  • saber de nuestra sensibilidad y de cómo nos afectan las cosas;
  • conocer nuestras fortalezas y recursos para afrontar las dificultades;
  • captar mejor cuándo deseamos estar con el otro y cuándo necesitamos estar con nosotros mismos;
  • incrementar nuestra conciencia de cuándo hacemos daño; y, también
  • darnos cuenta si nos lo hacen, y así poder protegernos mejor.

En resumen, poder percibir mejor las necesidades y los deseos que tenemos y poder darnos cuenta de cómo, a veces, por miedo a ser dañados, abandonados o criticados los ignoramos. Así, poco a poco, podremos evaluar mejor el peligro real actual y diferenciarlo de aquel que hubo en otros momentos de la vida, como consecuencia no tendremos tanta necesidad de protegernos pagando tan alto precio: el del desencuentro en nuestra pareja – al no contemplar nuestras necesidades o deseos, o al defendernos o atacar por miedo al ataque del otro-.

Cada uno de nosotros llegamos a una nueva relación de pareja con un repertorio de recursos y experiencias vividas, con lo que podemos llamar “dote emocional-afectiva-experimental”. La nueva relación, junto con los aconteceres vitales que se presenten, permitirán que se pongan en juego dichos recursos, cuanto más flexible sea la dote con la que contamos mejor abordaremos lo nuevo.

Cuando ante las situaciones difíciles podemos contar con el apoyo de una pareja, las dificultades se abordan mejor; si bien, muchas veces, la propia complejidad de las dinámicas que se establecen en la pareja, lejos de ser un apoyo, aumentan las inseguridades de sus miembros. Veámoslo más despacio: si nos sentimos inseguros nos cerramos más y nos aislamos, olvidándonos, temporalmente, del otro; si, a su vez, el otro es sensible a este abandono temporal responderá doliéndose y cerrándose a su vez. Si no somos conscientes de esta dinámica y no podemos salirnos de ella, puede empezar un circuito de ataque y defensa en el que ambos nos sentiremos dañados y solos.

En esos momentos de crisis, es beneficioso poder pararse a observar lo que pasa. Si solos, con la observación propia y la autorregulación, no es suficiente para daros cuenta de ello y poder salirnos en ese círculo negativo puede ser un buen momento para consultar, pedir un apoyo profesional, apoyarse en la relación terapéutica.

Estar abierto a consultar y a confiar en que la nueva relación, en este caso la relación terapéutica, nos va a ayudar y no cerrarse más en uno mismo, es el primer paso para deshacer los nudos y aclarar las cuestiones que han ido generando tensiones y desencuentros en la pareja; los pasos siguientes, se irán estableciendo, en equipo, entre los miembros de la pareja y el terapeuta.

En Terapia de Pareja construimos entre ambos-pareja y profesional- un espacio de confianza para poder hablar de lo ocurrido –de la historia de cada uno, de la historia de la pareja, de cómo hoy se sienten-, donde poder ser comprendidos, aceptados y no juzgados.

Iremos desglosando, a lo largo del trabajo, poco a poco, los patrones relacionales que han dado lugar a la situación de atasco, frustración y reactividad actual, viendo su conexión con los modos en que cada uno aprendió a relacionarse con él mismo y con los demás. Exploraremos con qué se relacionan, perfilaremos los desencadenantes, entendiendo así las dinámicas del atasco y aliviándose, con ello, las tensiones, ansiedades o miedos que las dificultades o crisis habían generado.

Muchos son los sufrimientos y los desencuentros que se pueden evitar con este trabajo de atención, cuidado y comprensión; y, a la vez, son muchos los tesoros que se descubrirán al conocer las capacidades creativas que cada pareja ha construido para ser ella misma, “única” y “especial”. Las crisis, con su complejidad, diluyen esta fuerza que permitió que naciera la relación; el trabajo terapéutico da otra oportunidad de descubrir esos tesoros propios que cada pareja tiene.

Articulo creado por: Mª Teresa Herranz Yagüe. Psicóloga Clínica, Sexóloga y Psicoterapeuta. Especialista en Sexualidad y Terapia de Pareja.

Fuente: http://parejaysexologia.com/la-terapia-de-pareja-y-los-tesoros-ocultos-de-las-crisis/

Nos especializamos en el tratamiento de problemas sexuales que afectan la Salud Sexual Femenina, tal como Deseo Sexual Hipoactivo, Dispareunia (dolor con las relaciones sexuales), Vaginismo (contractura de la musculatura vaginal que impide la penetración) y Anorgasmia, entre otros. Sin embargo, la Salud Sexual es mucho más que ausencia de enfermedades o disfunciones sexuales. Por eso nos interesa ir mucho más allá, y procuramos el grado más alto de salud, calidad y bienestar sexual de la mujer durante todas las etapas de su vida. Nuestro verdadero compromiso es con su felicidad.